INFECCIÓN DE LAS VÍAS URINARIAS



DEFINICIÓN

Se define infección del tracto urinario cuando se detectan microorganismos patógenos, generalmente bacterias, en la orina, la uretra, la vejiga, el riñón o la próstata.
El concepto de bacteriuria significativa ha cambiado, ya que se considera cuando el número de unidades es mayor de 100.000 UFC/ml, no obstante, en algunos casos de verdadera infección urinaria no se detecta bacteriuria importante. Por lo tanto en individuos sintomáticos, una cantidad de bacterias menor (102 a 104 UFC/ml) indica infección.

Se entiende por bacteriuria asintomática la presencia 100.000 UFC/ml sin síntomas urinarios.


Las infecciones urinarias agudas se pueden clasificar en:

- Infecciones de la porción inferior de las vías urinarias: que comprende uretritis y cistitis (infección de la vejiga); e infecciones de la porción superior: pielonefritis aguda (infección del riñon), prostatitis y abscesos intrarrenales y perinéfricos.

- ITU complicada y no complicada: La mayoría de los episodios de cistitis y pielonefritis son generalmente considerados como no complicados en adultos no gestantes sanas. Una infección del tracto urinario complicada, ya sea localizada en el tracto inferior o superior, se asocia con condiciones subyacente que corresponden a:

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EPIDEMIOLOGÍA

Las infecciones de tracto urinario son las segundas infecciones más frecuentes, después de las del aparato respiratorio.
Se estima que de un 40 a 50% de las mujeres padecerá al menos un episodio de ITU en su vida. Una de cuatro de estas mujeres desarrollará recurrencia y un 27% recurrirá en un plazo de 6 a 12 meses, usualmente por re-infecciones exógenas.

Se ha observado una incidencia de 0.5 a 0.7 cistitis aguda por año en mujeres jóvenes, con una prevalencia en edad escolar de 1% que asciende a 5% a los 20 años, con el comienzo de relaciones sexuales y embarazos.

La infecciones sintomáticas durante el primer año de vida son más frecuentes en varones, probablemente por anomalías congénitas de la uretra. Durante la infancia y adolescencia son infrecuentes tanto la bacteriuria como las infecciones sintomáticas5. En ancianos, la bacteriuria asintomática es más común en hombres y mujeres llegando a superar el 25% de la población.

Corresponde a una de las infecciones bacterianas más frecuentes de la infancia, describiéndose que a los 7 años, aproximadamente, 8% de las niñas y 2% de los varones han tenido al menos un episodio de ITU.
ETIOLOGÍA

La mayoría de las infecciones ocurre por ascenso a través de la uretra de microorganismos, pero puede también ocurrir con menor frecuencia por vía hematógena. Los microorganismos que infectan con mayor frecuencia son los bacilos gram negativos, entre ellos, E. Coli es el agente causal en más del 80% de los casos en pacientes sin patología urológica en ambiente extrahospitalario y causal del 50% de las infecciones intrahospitalarias. Siguen en frecuencia, otras enterobacterias (Proteus mirabilis y Klebsiella spp), y staphylococcus saprophyticus, este último provoca 10 a 15% de las infecciones sintomáticas en mujeres jóvenes especialmente en mujeres con vida sexual activa.

Dentro de las infecciones hospitalarias se encuentra con mayor frecuencia Enterobacter, Pseudomona aeruginosa, serratia marcescens, providencia, morganella spp y gérmenes gram positivos; Enterococus, Streptococcus y Staphylococcus spp, y en algunas ocasiones hongos (ej, candida spp).

En niños no circundados es frecuente Proteus mirabilis, probablemente por colonización del prepucio. En pacientes con instrumentación uretral aumenta la frecuencia de infecciones por gram negativos que no son E.Coli y que además son resistentes a antbióticos habituales, entre ellos Enterococcus faecalis, Staphylococcus aureus y Staphytococcus epidermidis.


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FUENTES DE INFECCION:


De las fuentes de infección se puede distinguir tres vias:

1) Ascendente: es la más frecuente, consiste en el ascenso de gérmenes desde la uretra distal; la mayor incidencia de ITU en mujeres demuestra la importancia de esta vía, esto en parte porque la uretra femenina es corta y está próxima a las zonas vulvar y perirrectal; es especialmente proclive a la colonización por bacilos Gram negativos del colon .

2) Hemática: se debe a la localización renal de ciertos procesos generalizados, por ejemplo sepsis, en pacientes con bacteremias o endocarditis estafilocóccicas.

3) Linfática: muy rara; debido a la existencia de conexiones linfáticas entre la vejiga y los riñones a través del tejido submucoso ureteral.

CIRCUNSTANCIAS QUE INFLUYEN EN LA PATOGENIA:


- Actividad Sexual: La uretra femenina es propensa a ser colonizada por bacilos gramnegativos del colon dada su proximidad al ano, su corta longitud (unos 4 cm) y su desembocadura bajo los labios. El coito propicia la introducción de bacterias en la vejiga y se asocia de manera temporal al inicio de cistitis; por lo que, parece esencial en la patogenia de las infecciones urinarias de las mujeres jóvenes.

- Embarazo: ITU en embrazadas tiene una alta frecuencia, esto se debe a la suceptibilidad de la porción superior de las vías urinarias durante la gestación por la disminución del tono ureteral, menor peristaltismo ureteral e insuficiencia temporal de las válvulas vesicoureterales.

- Obstrucción: al obstaculizar el flujo urinario, ya sea por tumor, estenosis, cálculo o hipertrofia prostática, lleva a hidronefrosis y una frecuencia mucho mayor de infecciones urinarias.

- Disfunción Vesical Neurogena: los trastornos de inervación de la vejiga se asocia a ITU, esto por la estancia prolongada de la orina.

- Reflujo Vesicouretral: este trastorno se define como el reflujo de orina desde la vejiga hasta los uréteres y, en ocasiones, hasta la pelvis renal, y se produce al orinar o al incrementar la presión de la vejiga. La lesión anatómica de la unión vesicoureteral facilita el reflujo de las bacterias y, por lo tanto, la infección de la porción superior de las vías urinarias


CISTITIS

CISTITIS Y PIELONEFRITIS:

La cistitis aguda es la infección de la vejiga (vías urinarias inferiores), que puede presentarse sola o en conjunto con la pielonefritis (tracto urinario superior).

La mayoría de los episodios de cistitis y pielonefritis son generalmente considerados como complicaciones en los siguientes casos:

  • Diabetes

  • Embarazo

  • Historia de la pielonefritis aguda en el último año

  • Los síntomas durante siete días o más antes de buscar atención

  • Uropatógenos resistentes a los antimicrobianos

  • Las infecciones nosocomiales

  • Insuficiencia renal

  • Obstrucción del tracto urinario

  • Presencia de una sonda uretral, el tubo de stent, nefrostomía o derivación urinaria

  • Instrumentación reciente del tracto urinario

  • Anormalidad anatómica o funcional de las vías urinarias

  • Historia de la infección del tracto urinario en la infancia

  • El trasplante renal

  • Inmunosupresión

La cistitis se puede clasificar en aguda complicada y no complicada, y recurrente.

1) CISTITIS AGUDA COMPLICADA Y NO COMPLICADA

MICROBIOLOGÍA

El espectro microbiano de la cistitis no complicada en las mujeres se compone principalmente de Escherichia coli (75 a 95 por ciento), otras bacterias corresponden a enterobacterias, como Proteus mirabilis y Klebsiella pneumoniae, y como Staphylococcus saprophyticus

El espectro microbiano de la ITU complicada es más amplio e incluye a los organismos anteriores, así como Pseudomonas, Serratia, además, de los enterococos, estafilococos y hongos.

Además, de los organismos que causan la cistitis complicada, los patógenos con más propensos a presentar resistencia antimicrobianos de uso oral que es recomendada para la cistitis no complicada.

MANIFESTACIONES CLÍNICAS:

Las manifestaciones clínicas de la cistitis consiste en disuria, aumento de frecuencia miccional, urgencia miccional, dolor supra púbico, y / o hematuria. Estos síntomas pueden ser sutiles en personas muy jóvenes y muy viejos.

En las cistitis complicadas la clínica no difiere, pero se considerado complicada en las circunstancias señaladas al inicio.

DIAGNÓSTICO

El diagnóstico de la cistitis no complicada comienza con la evaluación de la historia clínica, guiada por las manifestaciones antes mencionadas.

El examen físico debe incluir la evaluación de la fiebre, sensibilidad en el ángulo costo vertebral, y el examen abdominal.

Un examen pélvico se indica si hay factores que sugieren vaginitis o uretritis presentes.

Pruebas de laboratorio consisten en análisis de orina y cultivo de orina con los datos de susceptibilidad. Una tinción de Gram de orina puede ser útil para guiar la elección de los resultados de la terapia empírica.

Un análisis de orina en ausencia de cultivo de orina es suficiente para el diagnóstico de la cistitis no complicada si los síntomas son compatibles a menos que haya razones para sospechar resistencia a los antibióticos u otros elementos de complicación.

Los estudios de imagen no suelen ser necesarios para el diagnóstico, pero si son útiles, en los pacientes con persistencia de los síntomas clínicos después de 48 a 72 horas de tratamiento antibiótico para la infección aguda no complicada del tracto urinario, debiendo ser sometidos a la evaluación radiológica del tracto urinario superior

Análisis de orina


- El análisis de orina es necesario para la evaluación de piuria, siendo una prueba valiosa para el diagnostico. La piuria denota la presencia de leucocitos o glóbulos blancos en la orina y generalmente corresponde a una respuesta inflamatoria del urotelio a invasión bacteriana. Bacteriuria sin piuria indica colonización más que infección.

Piuria está presente en casi todas las mujeres con cistitis o pielonefritis aguda, su ausencia sugiere un diagnóstico alternativo.

Presencia de leucocituria >4 leucocitos por campo de gran aumento o >10 leucocitos por mm3

- La presencia de hematuria es de gran ayuda ya que es común en el entorno de IU

- Bacteriuria > 20 bacterias por campo en orina centrifugada.

- Presencia de nitritos en orina, refleja la presencia de enterobacterias, que convierten el nitrato a nitrito urinario Algunos gérmenes uropatógenos dan resultado negativo (staphylococcus saprophyticus, enterococus o acinetobacter) por lo tanto, es poco sensible pero con especificidad de 90%.

- Urocultivo: más de 100.000 ufc/ ml en orina de segunda micción.

Recuentos menores en situaciones especiales como hombres sintomáticos, o muestras tomadas por cateterismo o de punción suprapúbica pueden corresponder a ITU.

Los microorganismos causales y sus perfiles de susceptibilidad antimicrobiana con frecuencia predecibles en las mujeres con complicaciones UTI. Sin embargo, dada la creciente prevalencia de la resistencia a los antimicrobianos entre los uropatógenos, la obtención de un cultivo de orina antes de iniciar el tratamiento se justifica si los síntomas no son característicos de la UTI, si los síntomas persisten o se repiten en los tres meses después de la terapia antimicrobiana previa, o si es una infección complicada sospechada

En caso de los hombres el criterio de recuento de colonias es de ≥ 10 (4) ufc / ml.

El espectro de las cepas que causan la cistitis no complicada en hombres es similar a la de las mujeres y consiste principalmente de Escherichia coli (75 a 95 por ciento), a veces con otras especies de enterobacterias, como Proteus mirabilis y Klebsiella pneumoniae.

TRATAMIENTO

a) CISTITIS NO COMPLICADA

Hay que tener ciertas consideraciones para el tratamiento de la cistitis aguda que incluye: la eficacia, el riesgo de efectos adversos, las tasas de resistencia, efectos adversos de la terapia antimicrobiana (tales como la selección de microorganismos resistentes a los medicamentos y el desarrollo de la colonización o la infección con múltiples fármacos organismos resistentes), el costo y la disponibilidad.


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A continuación en la tabla se indica los fármacos, dosis y un comentario sobre su efectividad:


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b) CISTITIS COMPLICADA:

La terapia antimicrobiana empírica se debe iniciar rápidamente con ajuste posterior guiado por los datos de susceptibilidad antimicrobiana.
Los pacientes con cistitis complicada que toleren la terapia oral pueden ser tratados con fluoroquinolona oral, como ciprofloxacina (500 mg por vía oral dos veces al día o 1.000 mg de liberación extendida una vez al día) o levofloxacina (750 mg vía oral una vez al día) durante 5-14 días. Pautas cortas son apropiadas en pacientes con síntomas leves o moderados. Las fluoroquinolonas proporcionar un amplio espectro de actividad antimicrobiana frente a la mayoría de los patógenos (incluyendo Pseudomonas aeruginosa), y alcanzar altos niveles en el tracto urinario. La terapia parenteral está justificada para el tratamiento de los pacientes que no toleren o para los pacientes con infección que se sospecha que es debido a microorganismos resistentes. Regímenes parenteral que puede ser administrado una vez al día son levofloxacina (500 mg), ceftriaxona (1 g), un aminoglucósido (3-5 mg / kg de gentamicina o tobramicina ) un amplio espectro-beta-lactámicos, o un carbapenem.

2) CISTITIS RECURRENTE:

Cistitis recurrente se define como más de dos infecciones del tracto urinario en seis meses o ≥ 3 infecciones en un año.

La ITU recurrente se clasifica como una reinfección si la repetición es causada por una cepa diferente de microorganismo que la responsable de la infección original. Sin embargo, la infección por agentes patógenos que persisten en el recto, cuando la repetición se debe al mismo organismo, a menudo es imposible distinguir entre una recaída y reinfección. En la práctica clínica, una infección urinaria recurrente se define arbitrariamente como una recaída si la cepa infectante es la misma y la recurrencia se produce dos semanas después de la finalización del tratamiento de la infección original. Por el contrario, una infección del tracto urinario recurrentes derivados de más de dos semanas después del tratamiento se considera que es una reinfección, aun cuando el patógeno infeccioso es el mismo que el original.

Los factores de riesgo para las infecciones recurrentes incluyen las relaciones sexuales, el uso del diafragma, espermicidas, y una historia de infección del tracto urinario recurrentes son factores de riesgo fuerte e independiente para la infección urinaria, mujeres posmenopáusicas, factores genéticos incluyendo antecedentes familiares de infecciones recurrentes, primera infección a temprana edad y ciertas anomalías anatómicas de la pelvis femenina, por ejemplo, la distancia media de la uretra hasta el ano. Así mismo, la diabetes es un factor de riesgo bien conocido para el desarrollo de infecciones urinarias y puede contribuir a su reaparición. Los pacientes que no vacían su vejiga por completo también pueden estar en riesgo de desarrollar infecciones repetitivas.

Algunos cálculos renales grandes también están asociados con infecciones repetitivas. Igualmente, otros objetos extraños.

En las mujeres adultas, un 30% sufre recurrencia.

E. Coli es el germen predominante en la ITU recurrente.

La prostatitis crónica se debe considerar en los hombres con la cistitis, especialmente en aquellos hombres que tienen infecciones urinarias recurrentes.

- PROFILAXIS:

Se indica la toma de una dosis de antibiótico diaria o 3 veces a la semana. Se recomienda la mantención profiláctica durante 6 meses. Si la infección recurres se debe indicar tratamiento durante 2 años o auto tratamiento.

A continuación se muestran los fármacos recomendados:

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PIELONEFRITIS

Corresponde al proceso inflamatorio de pelvis cálices renales, además del parénquima renal. En mujeres suele comenzar antes de los 40 años, y en edad avanzada se presenta con mayor frecuencia en hombres, posiblemente por estasis de la orina como resultados del desarrollo de adenoma prostático.

Pielonefritis aguda es un síndrome clínico caracterizado por escalofríos dolor lumbar y fiebre, asociado a bacteriuria y piuria, esta combinación tiene alta especificdad para el diagnóstico bacteriano. El tèrmino no debe ser usado en ausencia de dolor lumbar. Puede ocurrir en que no se detecten componentes morfològicos y fucionales a traves de metodos clinicos habituales, surgiendo dificultades para diagnosticar la enfermedad en pacientes con lesiones de medula espinal o pacientes que no pueden localizar el sitio donde se origina el dolor.

La pielonefritis crónica describe un riñon cicatrizal, con disminución en su tamaño, por evidencias morfológicas, radiologicas o funcionales de una enfermedad renal.

La pielonefritis crónica puede causar daño permanente de los túbulos renales y progresar a insuficiencia renal crónica. Puede producirse por defectos urinarios congénitos que permiten reflujo entre vejiga y uréteres o dentro de la pelvis renal. Suele diagnosticarse en niños y no se sospecha hasta que el daño tubular es avanzado.

Se distingue:

a) Pielonefritis no complicada: infección causada por un microorganismo habitual, en un paciente inmunocompetente sin alteración estructural de vía urinaria o función renal. Suelen ser mujeres con pielonefritis aguda que se produce por primera vez o es recurrente, pero los patógenos causales, son susceptibles y erradicables con antibióticos orales por cortos períodos de tiempo.

b) Pielonefritis complicada: corresponden a pacientes con inmunidad alterada o trastornos estructurales o funcionales de la vía urinaria, o cuando la infección se debe a gérmenes resistentes. Incluyen factores que aumentan la probabilidad de ingreso de bacterias y reducen la eficacia del tratamiento.

PIELONEFRITIS AGUDA

Cuadro clínico : Las manifestaciones clínicas pueden ser muy variadas, oscilan desde una leve molestia lumbar hasta un shock séptico.

- Fiebre(>38ºC), suele asociarse a escalofríos.

- Dolor en fosa lumbar: por distensión de la cápsula renal. Si el dolor es tipo cólico y se irradia hacia la zona inguinal puede sugerir obstrucción ureteral asociada.

- Síndrome miccional:, puede o no presentarse disuria, urgencia miccional, dolor suprapúubico, hematuria, tenemos, polaquiuria, dolor hipogástrico, etc.

En pacientes de edad avanzada, el cuadro puede ser más larvado y presentarse sin fiebre o dolor lumbar, sino con una clínica inespecífica caracterizada por dolor abdominal, malestar general, confusión mental o febrícula.

Examen físico: Puñopercusión en zona renal positiva, sensibilidad en puntos ureterales . Puede palparse un riñón aumentado de tamaño, evidenciar sensibilidad o contractura regional y disminución o ausencia del peristaltismo intestinal. A la exploración vaginal de fondos sacos laterales puede ser dolorosa.

Diagnóstico: El diagnostico de pielonefritis comienza con la historia clínica

- Análisis sanguíneo

  • PCR

  • Recuento de leucocitos

  • VHS

  • Función renal

  • Electrolitos plasmáticos

  • Glicemia

- Análisis orina

  • Leucocituria: Prueba útil para aproximación diagnóstica inicial de infección urinaria, su negatividad no excluye el diagnóstico, ya que en cuadros obstructivos asociados o pacientes neutropénicos u orina alcalinas, puede ser negativo.

  • Piuria: Es la presencia de más de 10 leucocitos/mL de orina en recuento de cámara cuentaglóbulos, tampoco es un hallazgo específico, pero si se presenta ayuda al diagnóstico.

  • Nitritos: bastante específica, pero de baja sensibilidad debido a que bacterias coco gram positivas, bacilos negativos no fermentadores y levaduras no son productoras de nitritos. Su negatividad no descarta diagnóstico de PNA.

  • Sedimento urinario: Cilindros leucocitarios, cilindros bacterianos, hematuria microscópia o proteinuria.

- Prueba microbiológicas

  • Hemocultivos: Deben tomarse previo al comienzo del tratamiento antibiótico, ya que se rendimiento aumenta al extraerse en el servicio de urgencia. Hasta un 30% de las PNA se asocian a bacteriemia, y se observa con mayor frecuencia en pacientes ancianos, diabéticos o con obstrucción del tracto urinario.


  • Urocultivo: Permite el diagnóstico de certeza si se encuentra relación entre el recuento bacteriano y el contexto clínico del paciente. Se considerara bacteriruria significativa:
    • Más de 10^5 UFC/mL, incluso en pacientes asintomáticos con un segundo cultivo.
    • Mas de 10^2 UFC/mL en mujeres con clínica o en hombres o muestras obtenidas por sondaje urinario.
    • Cualquier recuente obtenido por punción suprapúbica.

Diagnósticos diferenciales:

- Apendicitis

- Colecistitis

- Litiasis renal

- Colelitiasis

- Corioamnionitis

- Pionefrosis

- Absceso renal

Complicaciones:

- Sepsis

- Pionefrosis (usualmente asociada a obstrucción urinaria).

- Absceso renal

- Absceso perinefrítico

- Necrosis papilar (usualmente en diabéticos y consumidores de AINES).

- Pielonefritis enfisematosa (complicación típica en diabéticos).

PIELONEFRITIS CRÓNICA

En pacientes sin enfermedad de base es poco frecuente así como también secundaria a infección urinaria. Se observa con mayor frecuencia en pacientes con anomalías funcionales o estructurales subyacentes en vías urinarias.

La pielonefritis crónica es una causa importante de enfermedad renal crónica y diálisis (10%).

Cuadro clínico: Es variable, no suele producir síntomas hasta que genera insuficiencia renal, cuando los síntomas son similares a cualquier otra forma de insuficiencia renal. Como se piensa que la pielonefritis crónica se produciría por múltiples episodios de pielonefritis aguda, podrían existir antecedentes de síntomas intermitentes con fiebre, dolor lumbar o disuria o historia de ITU desde la infancia.

El cuadro clínico es secundario a lesiones tubulointersticiales, los pacientes con perdidas de sodio, pueden presentar poliaquiuria, nicturia o episodios de deshidratación, con frecuente acidosis tubular renal con hipercloremia e hiperfostemia.

Diagnóstico:

- Estudio radiológico: se describe asimetría renal, con un rinón de menor tamaño, con cicatrices corticales y alteraciones pélvicas, a veces con reflujo vesicoureteral. Las lesiones observadas pueden ser uni o bilaterales.

La imagen típica muestra lesiones focales con cicatrices corticales acompañadas de retracción papilar correspondiente. Suele afectar principalmente a los polos renales.


- Función renal: alterada, con proteinuria.


- Sedimento urinario: Leucocituria, microhematuria, bacteriuria y piuria habitual pero no constante. Pueden observarse cilindros leucocitarios.

TRATAMIENTO


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a) Pielonefritis de tratamiento ambulatorio: Deben ingresar todos los pacientes excepto mujeres jóvenes no embarazadas, sin patología de base ni afectación del estado.


Cefalosporinas

Cefixima 400-800 mg/día v.o. en 1-2 dosisCeftibuteno 400 mg/día v.o. Cefoniced 1 gr/día i.m.Ceftriaxona 1g/día i.m.

14 días

Aminoglucosidos

Gentamicina 5mg/kg/día i.m.

7 – 10 días

Quinolonas

Ciprofloxacino 500 mg/12 horas v.o. Levofloxacino 500 mg/día v.o.

b) Pielonefritis aguda con criterios de ingreso hospitalario:


c) Pacientes estables y sin factores de riesgo para gérmenes multirresistentes

Cefalosporina de 3ª generación

Ceftriaxona 1-2 gr/día i.vCefotaxima 1-2 gr/8 horas i.v

Si existe mejoría clínica secuencias tratamiento vía oral, según antibiograma y completar 10 a 14 días. Si persiste la fiebre a las 72 horas o el paciente empeora, sospechar fracaso del tratamiento empírico por resistencias, o complicaciones.

Monobactamico

Aztreonam 1-2 gr/8 horas i.v

Aminoglucosido

Amikacina 15mg/kg/día i.vGentamicina 5mg/kg/día i.v

d) Pacientes hemodinámicamente inestable y/o con factores de riesgo para gérmenes multirresistentes

Betalactámico

Piperaciclina/Tazobactam 4-0.5 gr/6 horas i.v.

Si existe mejoría clínica secuencias tratamiento vía oral, según antibiograma y completar 10 a 14 días. Si persiste la fiebre a las 72 horas o el pacienteempeora, sospechar fracaso del tratamiento empírico por resistencias,o complicaciones.

Carbapenémicos

Imipenem 0.5-1 gr/6 horas i.v.Meropenem 0,5-1 g/8 horas i.v.

Alérgicos a penicilina

Aztreonam 1-2 gr/8 horas + Vancomicina 1 gr/12 horas. Asociar aminoglucósido en dosis única diaria en caso de shock septico.

**Riesgo por microorganismos multirresistentes o diferentes de E.Coli: pacientes con infección nosocomial, inmunodeprimidos, tratamiento antibiótico previo, manipulación urológica reciente o sonda vesical permanente.


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PROSTATITIS

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La prostatitis se define como la inflamación aguda o crónica de la próstata, sea de etiología infecciosa o no y la posee dos cada 100 hombre que consulta al urólogo.

Se clasifican en Agudas, Crónica Bacterianas, y Crónica Abacteriana.

  • Prostatitis Agudas: es causada, en general, por E. Coli u otros gérmenes gram-negativos. Se Manifiesta por fiebre, síndrome cístico (disuria, polaquiuria, urgencia miccional) acompañado por discretos signos de obstrucción uretral, así como dolor o molestia en la región perineal. Al tacto rectal se halla una próstata aumentada de tamaño y dolorosa. El diagnostico es clinicoanalitico; el hemograma reflejara una leucocitosis con neutrofilia, PCR elevada , el sedimento urinario mostrará la presencia de piuria y el urocultivo, finalmente, nos confirmará el diagnostico bacteriológico.



  • Prostatitis Crónica Bacteriana: Es una complicación de una Prostatitis Aguda Los síntomas locales suelen ser escasos y, al tacto, la próstata no presenta alteraciones aunque algunas veces pueden presentar aumento de tamaño. La enfermedad


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    se manifiesta por episodios recurrentes de cistitis o pielonefritis. Cuando se presenta este cuadro clínico y no existen anomalías urológicos que lo justifiquen, hay que proceder al cultivo de secr eción prostática. Para ello se obtiene un muestra de 10 ml de orina al comienzo de la micción (muestra uretral), otra de 10 ml de chorro medio (muestra vesical), otra muestra de la secreción obtenida después de un intenso masaje prostático y la siguiente muestra se obtiene de la micción que se realiza después del masaje; el diagnostico se establece cuando el número de UFC/ML es 10 veces superior en la tercera muestra con respecto a las dos primeras.








  • Prostatitis Crónica Abacteriana: /Síndrome Doloroso Pélvico: Se caracteriza por dolor pélvico crónico, sin identificación bacteriológica, puede presentarse en cualquier etapa de la vida. Se pueden distinguir dos subtipos la inflamatoria y la no inflamatoria, la primera se caracteriza por la presencia de leucocitos en la orina o semen mientras que la segunda no los presenta. Además del dolor pélvico pueden presentar disconfort eyaculatorio y disuria. Su diagnostico se realiza al descartar la prostatitis crónica bacteriana.

Tratamiento:

  • Prostatitis Agudas: Su tratamiento consiste muchas de las veces en ser hospitalizado y tratado con antibióticos por vía parenteral. Durante los primeros 3-5 días de la infección se administraran aminoglucosidos y cefalosporinas por vía parenteral, posteriormente el tratamiento se realizara via oral con fluoroquinolonas o cotrimoxazol durante 4 semanas. La persistencia de la fiebre a las 72 horas de iniciado el tratameinto antibiótico nos obliga a descartar la existencia de un abceso prostático, que debe ser drenado mediante punción guiada por ecografía.

  • Prostatitis Crónica Bacteriana: Su tratamiento debe hacerse siempre de acuerdo con la sensibilidad del germen aislado. Se mantendrá entre 4 y 6 semanas si se emplea una fluoroquinolona y hasta 3 meses si se elige clotrimoxazol. Si el paciente mejora totalmente se suprime el tratamiento , si la mejora es solo parcial se prolonga la duración del mismo, y si el paciente sufre recurrencias, se recomienda un tratamiento a largo plazo con dosis bajas.

Antibióticos usados:

- Ciprofloxacino 500 mg .VO. cada 12 horas durante 4-6 semanas.

- Cotrimoxazol 160/800 mg .VO. cada 12 horas durante 28 días.

- Otras Opciones: Trimetroprim 200 mg. VO. cada 12 horas durante 28 días;

Ofloxacino 200 mg VO cada 12 horas durante 28 días


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  • Prostatitis Crónica Abacteriana: El tratamiento parte informándole al paciente que su condición no es infecciosa ni contagiosa y no hay evidencia que demuestre relación con cáncer. El tratamiento farmacológico consistirá en 100 mg de Doxiciclina (Vibramycin) o Minocicline (Minocin) dos veces diariamente durante 14 días, o eritromicina a 500 mg cuatro veces diariamente para 14 días. Se han propuesto otras terapias, como masaje prostático tres veces a la semana, aunque los datos a favor son limitados. Otras terapias incluyen retroalimentación biológica (BIOFEEDBACK), técnicas de relajación y relajantes musculares. Baños de asiento calientes y Antiinflamatorios No esteroideos (AINEs) pueden proporcionar alivio del síntoma. Algunos hombres pueden notar aumento de los síntomas con ingesta de alcohol o las comidas picantes y, en ese caso, deben evitarlos.

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